sábado, 23 de febrero de 2008
LA REDISTRIBUCIÓN
Cuando estamos enfermos vamos al médico, cuando tenemos tres años nos matriculan en un colegio, proporcionándonos así el acceso a una educación. Los estados son una concentración de poder, pero no solamente eso, sino que también han de poder ofrecer una seguridad a los ciudadanos. En los estados democráticos hay una administración de los recursos, que conlleva al problema de la propiedad y la redistribución de la riqueza, o la desigualdad económica, propiamente dicho. La redistribución trae de cabeza a los políticos ya que tiene ventajas, pero también sus efectos secundarios, que son más negativos que positivos.
Los ciudadanos pagan una serie de impuestos según su nivel económico, por ejemplo, un trabajador aporta una cantidad al estado en forma de impuesto y una persona que vive en la calle y no trabaja no paga impuestos. Sin embargo cuando uno tiene que acudir al médico, se les atiende a los dos, sin importar que uno contribuya o no a que exista un servicio médico público.
Eso es gracias a la redistribución, los cuidadanos pagan al estado para luego tener derecho a una educación, a los servicios sanitarios, a poder circular por carreteras seguras, a disponer del servicio policial... ,pero si no todos pagan, ¿porqué todos tenemos las mismas posibilidades?
De ahí lo de los efectos secundarios. Seguramente todos aceptaríamos dar dinero a un niño pequeño al cual han abandonado y necesita comer, pero no haríamos lo mismo con una persona que se ha jugado todo su dinero en una apuesta y lo ha perdido. Pues eso es lo que ocurre con la redistribución, que paga una parte de la población, pero disfrutan todos de los servicios. Entonces, ¿está bien eso? , ¿es justo que unos paguen lo que luego disfrutarán otros que no lo han hecho?
Está esa gente que no trabaja porque por cualquier razón no puede, y esas que no quieren. No es lo mismo ser un trabajador pobre que simplemente ser pobre sin ni siquiera trabajar. Entonces ¿hay gente que abusa de la solidaridad de los demás , es decir, se aprovecha del trabajo de otros y no se molesta en conseguir las cosas por sí mismo?, total, si se pone enfermo lo van a atender igual. Por poner un ejemplo, un vagabundo que vive en la calle tiene más probabilidades de contraer enfermedades y de ser herido que una persona que vive en su piso. Entonces, cada vez que enferme o sea herido lo atenderán los médicos y lo curarán, pero él se pasa el día tirado en la puerta de un supermercado pidiendo limosna, que no intentando buscar trabajo.
Bueno para eso es muy precisa la fábula de las abejas , de Mandeville. La colmena altruista en la que todos están obligados a compartir sus productos entre las necesitadas, y la colmena basada en el egoísmo, en la que sus individuos comen lo que ellos mismos consiguen. ¿Cuál será más próspera?
Mandeville dijo que la egosísta, porque al final en la colmena altruista nadie trabajaría, puesto que iban a recibir el mismo alimento que trabajando. Al final cuando ya no hubieran abejas dispuestas a trabajar, morirían de hambre.
En cualquier caso, la redistribución tiene sus cosas buenas. Ya que todos los niños podemos disfrutar del acceso a una educación, sea cual sea el nivel económico de nuestros padres, por ejemplo.
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